Fotografía gastronómica: cinco claves que convierten una foto en una venta
Una fotografía gastronómica no existe para decorar un feed: existe para provocar una decisión de compra. Esa distinción cambia por completo cómo se planifica una sesión.
La luz natural lateral sigue siendo la herramienta más efectiva para transmitir textura y frescura, especialmente en platos donde el volumen y el brillo comunican calidad.
La composición asimétrica, con espacio negativo alrededor del plato, ayuda a que la imagen respire y se perciba como editorial, no como catálogo.
El color del entorno —mantelería, vajilla, superficie— debe subordinarse siempre al plato. Cuando compite con el producto, la venta pierde.
Por último, ninguna fotografía funciona aislada de una estrategia de contenido: cada imagen debe responder a un objetivo de marca concreto, no solo a un calendario que llenar.
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